BIENVENIDOS

Muchas gracias a todos por los comentarios, aportes y consultas .sobre .el blog.. Me alegra saber que para muchos este espacio se está convirtiendo en una nueva posibilidad para poder expresar sus ideas, sensaciones y opiniones, en un momento en el que no todos tienen la alternativa de decir libremente y sin tapujos lo que piensan. Esa libertad, esa alternativa de expresión es la única meta de este blog y me reconforta descubrir que cada día somos más los que así lo entendemos. ¡Gracias!.

Eduardo Castillo Páez

14/11/2009

LA INSEGURIDAD, UN RECLAMO QUE ES DE TODOS

La inseguridad otra vez vuelve a protagonizar todos los titulares y espacios periodísticos. Los reclamos de una sociedad que está verdaderamente harta de los crímenes y delitos de todos los días, se han visto esta semana apoyados también por declaraciones de algunas figuras del espectáculo como Mirtha Legrand, Marcelo Tinelli y Susana Giménez.

Cada día son más los hechos delictivos, y los argentinos ya estamos cansados de la ineficiencia, el palabrerío barato y la falta de respuestas de quienes deben enfrentar con políticas y acción esta alarmante situación que nos afecta a todos. Los casos se repiten minuto a minuto, nos están robando y matando de a uno, pero nadie hace nada.

Aunque algunos mediocres lo sostengan, y lo que es peor lleguen a creerlo, los medios de comunicación no inventan los robos, secuestros ni asesinatos que se repiten diariamente a lo largo y ancho del país, sólo los reflejan. Ningún periodista o redactor mitómano inventó el cruel asesinato de tres personas en una residencia de Ituzaingó, Buenos Aires, ni la muerte del empresario mendocino que recibió una “pedrada” en el parabrisa de su camioneta, ni el asesinato de un joven comerciante acaecido anoche en la ciudad de Córdoba. No son mentiras, exageraciones ni inventos de los medios de comunicación, son la realidad, nuestra negra realidad.

Negar la gravísima inseguridad que padecemos, y por ende la urgente necesidad de trabajar preventivamente, es de una inconsistencia intelectual extrema, propia solamente de quienes viven en una burbuja de ficción y engaños, como la presidente Cristina Fernández y sus funcionarios.

No se puede tapar con un dedo las cifras de la criminalidad, como lo hacen con los numeritos del Indec, porque no todos somos estúpidos ni obsecuentes dispuestos a secundarlos. El delito y sus víctimas están acá, allá, a la vuelta de la esquina, esa es la verdad, por más que les pese y pretendan ocultarla.

Mientras la sociedad ya no encuentra maneras ni métodos para encerrarse y protegerse, el gobierno libera a sus patoteros y bravucones para responder, con la ferocidad y verborragia despreciables de siempre, a quienes expresaron sus opiniones sobre la dramática situación de inseguridad que padecemos. Insisten con aquello de “matar al mensajero”, algo tan irracional como “combatir el canibalismo comiéndose a los caníbales”.

Nadie soluciona sus problemas, sino empieza asumiéndolos. La negación y la mentira nunca conducen a resultados positivos, y menos si nacen de quienes son responsables de buscar con eficiencia y prontitud respuestas concretas para enfrentar un flagelo nacional como la inseguridad, un reclamo que es de todos.-


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01/11/2009

LOS ESCONDIDOS BAJO LA ALFOMBRA DE CRISTINA

El gobierno de Cristina Fernández anunció el jueves pasado una asignación universal de 180 pesos mensuales por hijo para las familias desocupadas o que trabajan en la economía informal, ganando menos del salario mínimo, vital y móvil.

El beneficio, destinado a los menores de 18 años, empezaría a percibirse en el mes de diciembre próximo y su implementación incluye la modalidad de pago a través de la Administración Nacional de la Seguridad Social.

Distintos medios periodísticos han informado ya las estimaciones sobre el número de posibles beneficiarios, calculando que aproximadamente unos 7 millones de personas percibirán la asignación, que será cubierta con los recursos corrientes de Anses, conformados por los aportes y contribuciones de los trabajadores, una parte de los impuestos al Valor Agregado y a las Ganancias, el 15 % de la Coparticipación Federal y las ganancias provenientes de fondos que antes administraban las AFJP.

Si el gobierno reconoce públicamente que serán alcanzados por el sistema unos 7 millones de personas, una vez que se incorporen los sectores no registrados aún y se cruce la información con las provincias y municipios, cualquiera puede advertir la gran contradicción que hay entre este “sinceramiento repentino” y las declaraciones oficiales anteriores, cuando desde la presidente hasta el más obstinado defensor de su gestión, acusaban a la iglesia, la oposición, los medios, los periodistas, el campo y los golpistas ocultos de inventar que la pobreza es alarmante en nuestro país. ¿Qué pasó?, ¿no eran inventos y mentiras de los malvados desestabilizadores?, ¿no era que la verdad estaba solamente en los numeritos maquillados del Indec?.

Ahora parece que de repente, de la noche al día, aparecieron los pobres, millones de pobres, desocupados o que ganan menos de 1.440 pesos, millones de niños y adolescentes que necesitan “el pago de la asignación como uno de los instrumentos salariales más redistributivos y justos”, según remarcó la misma Cristina Fernández. Ahora sí hay pobres, hay pobreza, marginalidad, hambre, desocupación y trabajo informal. Ahora sí, en los casi 6 años y medio de modelo Kirchnerista, no. Eran mentiras, inventos, patrañas de los enemigos de la “redistribución del ingreso”.

Si lo que negaban y desmentían antes, hoy lo afirman y reconocen, cabe sumar a nuestra increíble paciencia, un poquito de esperanza; tal vez otras de esas ”infames mentiras” como la inflación, la inseguridad, la corrupción estructural, el enriquecimiento ilícito, el despotismo, autoritarismo y soberbia, salgan totalmente a la luz -al igual que la pobreza y los pobres de hoy- y dejen de estar escondidos bajo la alfombra de Cristina.-


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17/10/2009

VIOLENCIA JUVENIL, INTERNET Y CELULARES

En la provincia de Misiones, una jueza de menores resolvió sentenciar a tres jóvenes de entre 14 y 16 años por una pelea callejera, la que fue grabada y subida a Internet, a la “prohibición de acceder por un año al servicio de Internet y al uso por igual período de teléfonos celulares”.

La insólita resolución fue adoptada por la Jueza Correccional y de Menores N° 1 de Posadas, Misiones, Marcela Leiva, quien además estableció que las adolescentes deberán continuar con sus estudios secundarios, bajo el seguimiento de un gabinete de psicólogos y psicopedagogos que establecerán causas y tratamientos para sus graves problemas de conducta y aprendizaje.

Como lo hemos dicho ya en otras oportunidades, son numerosos los casos de peleas o enfrentamientos entre adolescentes y jóvenes, inclusive en los ámbitos escolares, que son grabados -generalmente con celulares- y subidos posteriormente a sitios para videos de Internet, como YouTube.

Son muchos los planteamientos e interrogantes que podemos hacer a esta muy particular resolución judicial, especialmente en lo referido a su efectiva aplicación y control, pero es evidente que al menos implica un paso adelante con respecto a ir encontrando mecanismos de sanción para quienes se sienten amparados y protegidos en un marco general que les brinda absoluta impunidad. Y ese es el mayor problema de muchos de nuestros males, la falta de control e imposición de sanciones, porque pareciera que todo está permitido, todo se puede hacer, total nadie controla nada y nadie “nos va a hacer nada”.

Es por eso que me pareció un avance, superficial tal vez, pero significativo como modelo para que los adolescentes y jóvenes de nuestro tiempo vayan comprendiendo que hay normas y posibles sanciones si no saben adaptarse a ellas. En un tiempo donde los docentes son maltratados y hasta golpeados por padres ofuscados por una baja calificación o un llamado de atención, donde los criterios para la aplicación de medidas disciplinarias son cada vez más elásticos y permisivos, y donde todo pareciera estar al revés, que se haya tomado una disposición judicial de esta naturaleza, es algo positivo que celebro ampliamente.

El “todo está permitido, total no pasa nada” debe desmoronarse como afirmación de todos los estamentos sociales, y la falta de límites, como costumbre ya definitivamente arraigada, especialmente en padres y educadores, debe convertirse en la imperiosa necesidad de trabajar en pos de una sociedad organizada, donde los controles, límites y sanciones sean mecanismos habituales por y para un futuro mejor.-

Imagen: www.informatedigital.com

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03/10/2009

LOS HOMBRES DEL FUTURO

Días atrás tuve la oportunidad de escuchar ocasionalmente en un espacio público una conversación que mantenían cuatro niños o adolescentes de no más de 13 ó 14 años. En realidad, por la manera airada y prepotente con la que se expresaban, fuimos varios los obligados a ser testigos involuntarios de sus diálogos y acciones. Lo que más me llamó la atención fue la forma de expresarse, los términos y modismos empleados, el contenido del diálogo central y fundamentalmente, la actitud general de sus conductas.

Más allá de este puntual episodio, pero teniendo en cuenta otras tantas cosas de nuestra realidad cotidiana, muchas veces me pregunto qué clase de adultos serán mañana estos niños, adolescentes y jóvenes de hoy, porque ellos son los hombres del futuro, los que van a protagonizar y dirigir los destinos de nuestro país y el mundo.

Basta con observar un poco el presente para encontrarnos con un enorme desinterés por el estudio, la lectura, el conocimiento, el compromiso y las responsabilidades. Nada pareciera importarles, salvo la intrascendencia absoluta de lo fácil, rápido y divertido.

Y es evidente que debemos asumir los adultos de hoy nuestra responsabilidad individual y colectiva por lo que hacemos y lo que no hacemos, para preparar a estos hombres del futuro. Desde la política, la educación, el gobierno, la familia y en general, la sociedad, no podemos esperar un comportamiento diferente al que les venimos mostrando. Difícil es pretender valores, por ejemplo, con la exhibición actual de una política -en su amplio sentido- que carece absolutamente de ellos, y solo evidencia características de obscenidad, suciedad y corrupción. Acá no hay magia, no hay coherencia en escribir con la mano y borrar con el codo, o decir, hagan lo que decimos pero no lo que hacemos, porque no hay mejor enseñanza o ejemplo que nuestra propia conducta.

Si los adolescentes y jóvenes de hoy, no estudian, no saben leer, no saben hablar, no escriben correctamente, no se comprometen, viven en la estupidez constante, se drogan, se alcoholizan, delinquen, etc., es porque, individual o colectivamente, no supimos, pudimos o quisimos hacer lo que se debía. El fracaso es evidente, y los padres, políticos, gobernantes, educadores, comunicadores y la sociedad toda, debemos asumir la responsabilidad de haber generado este verdadero desastre.

El flagelo de la droga, la miseria y pobreza marginal, la delincuencia juvenil, la corrupción estructural, el abandono moral y la dimisión de los adultos, entre otras, son características innegables de este presente y señales contundentes de un negro futuro.

Afortunadamente, también están los otros, los que estudian, se esfuerzan, se forman y preparan para un mañana mejor, y aunque seguramente son minoría, por lo menos permiten generar algo de luz y esperanza.

Si no reaccionamos urgente, y me refiero a todos y cada uno desde su lugar y rol, y no advertimos las consecuencias de nuestras acciones y omisiones, seremos responsables de los monstruos del mañana, esos que deberían ser los hombres del futuro.-


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20/09/2009

¿DEMOCRATIZAR LOS SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL?


La polémica generada por la discusión del proyecto de ley para regular los servicios de comunicación audiovisual, ha ido tomando ribetes cada vez más llamativos, en especial luego de la media sanción en la Cámara de Diputados.

El tema se ha transformado en uno de los más frecuentes en toda conversación cotidiana, lo que no implica necesariamente un acabado conocimiento de lo que se está hablando. En muchos de los que se posicionan a favor o en contra del mismo, se pueden advertir esos vicios propios de todo fanatismo sin fundamentos, ya que no siempre hay un verdadero conocimiento de la materia, y menos aún, del extenso articulado o contenido del proyecto. Así por ejemplo, están los que se oponen simplemente porque proviene del kirchnerismo, o los que le dan su apoyo sólo porque “viene a terminar con una ley de la dictadura”.

Nadie puede dudar de la importancia y necesidad de sancionar una nueva ley de medios, pero sí pueden discutirse los distintos aspectos de la misma y primordialmente, los objetivos generales de su posterior aplicación. Y me parece que reside justamente ahí la mayor crítica que se puede plantear, ya que por la insistencia, rapidez y metodología con que se la quiere sancionar, se parece más a una obsesión con fines muy determinados, que a la respuesta clara para una necesidad concreta. Es decir, la cuestión no es definir por qué avanzar hacia una nueva ley, sino el cómo y el para qué.

Algunos aspectos positivos del proyecto que, en otras circunstancias, merecerían ser resaltados, pierden por completo su trascendencia frente a lo que se advierte como una animosidad o encono personal del gobierno. Esa es la sensación que me produce, la de un proyecto ideado y desarrollado íntegramente “en contra de”.

Cuando el empecinamiento es absoluto, difícil es comprender que las consecuencias del plan destructivo dirigido a uno, indefectiblemente va a afectar a todos, con un daño colateral que puede ser terrible.

Una ley a las apuradas, con prepotencia, sin respeto alguno por el consenso, con muy dudosos procedimientos y en clara contradicción con normas constitucionales, por más importante que sea, se convierte en una norma verdaderamente antidemocrática.

Establecer por ley qué, cuánto y cuándo se debe transmitir, como por ejemplo los porcentajes de la música que se pueden programar en las emisoras radiales o los referidos a las producciones televisivas; así como también un dudoso marco en lo que a las renovaciones de licencias se refiere, se parece más a censurar que a regular.

La presunta intención de “democratizar” los servicios de comunicación audiovisual, no se condice con los antecedentes de un gobierno que hasta ahora ha demostrado muy poco respeto por la libertad de expresión, la independencia de los medios, la equidad y el pluralismo.

Avanzar hacia un modelo de sospechoso control sobre los medios, lejos de todo sentido democrático y republicano, nada tiene que ver con la construcción de una sociedad libre y plural, sino más bien con la búsqueda de medios adictos, la censura, la intolerancia y el despotismo.-


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